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La Religión como Determinante de la Salud Pública

La Religión como Determinante de la Salud Pública
La Religión como Determinante de la Salud Pública

Por Nancy Ramírez

La relación entre la religión, la espiritualidad y la salud pública ha sido objeto de creciente interés en las últimas décadas. A pesar de la abundante evidencia científica que demuestra los efectos positivos de la participación religiosa sobre la salud, este tema ha sido frecuentemente ignorado o minimizado en el ámbito de la salud pública. Doug Oman, investigador de la Universidad de California en Berkeley, ha descrito esta situación como "el elefante en la habitación" (the elephant in the room), refiriéndose a la enorme influencia de la religión y la espiritualidad en la salud que, paradójicamente, ha sido sistemáticamente pasada por alto por los profesionales y las políticas de salud pública.

Oman argumenta que la religión y la espiritualidad deberían ser reconocidas como determinantes sociales de la salud, al igual que otros factores como la educación, el ingreso económico, las condiciones de vivienda y el acceso a servicios de salud. En su obra Why Religion and Spirituality Matter for Public Health: Evidence, Implications, and Resources (2018), Oman presenta una revisión exhaustiva de la evidencia científica que respalda esta posición, demostrando que la participación religiosa se asocia consistentemente con mejores resultados de salud, mayor longevidad y menor mortalidad.

Reseñas

Por su parte, Ellen Idler, socióloga de la Universidad de Emory, ha contribuido significativamente a este campo con su obra Religion as a Social Determinant of Public Health (2014). Idler propone un marco conceptual que integra la religión como un determinante social de la salud, argumentando que las instituciones religiosas funcionan como sistemas de apoyo social, promueven comportamientos saludables, proporcionan sentido de propósito y pertenencia, y facilitan el acceso a recursos comunitarios que benefician la salud de las poblaciones.

La evidencia acumulada sugiere que la inclusión de la religión y la espiritualidad en las estrategias de salud pública podría mejorar significativamente los resultados de salud a nivel poblacional. Las comunidades religiosas representan una infraestructura social existente que puede ser aprovechada para la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la reducción de las desigualdades en salud. Reconocer el papel de la religión como determinante de la salud pública no implica promover una religión particular, sino aprovechar el potencial de las comunidades de fe como aliadas en la mejora de la salud poblacional.

Religion as a Social Determinant

Referencias

Idler, E. L. (Ed.). (2014). Religion as a Social Determinant of Public Health. Oxford University Press.

Oman, D. (Ed.). (2018). Why Religion and Spirituality Matter for Public Health: Evidence, Implications, and Resources. Springer.